En Cada Centro Educativo Organicemos clubes nutricionales – Juntos estado y sociedad civil
Por Carlos Orellana Q.
La desnutrición es un problema de todos los tiempos de la humanidad. Aún hoy este flagelo golpea a una de cada siete habitantes de la Tierra, es decir existen mil millones de personas que carecen de alimentos y nutrientes necesarios para una vida normal. Y muchos más padecen lo que se llama “hambre oculta”, es decir deficiencia de nutrientes, alimentación pobre e inadecuada. Entretanto existen nada menos que 1,300 millones de personas que padecen sobrepeso u obesidad, situación que también es incompatible con la buena salud. Así lo ha revelado Olivier De Schutter, Relator Especial de las Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación.
Todo este cuadro configura una crisis nutricional en el mundo, un estado de alerta en nuestro sistema alimentario según la ONU. Frente a ello debemos actuar con rapidez y usando nuestra imaginación.
La desnutrición se produce por la ingesta de una dieta inadecuada (deficiente en yodo, hierro y micronutrientes). La mala nutrición produce fatiga, mareo, pérdida de peso y disminución de la respuesta inmune, y bajo rendimiento escolar en un caso de leve a medio; mientras que en un nivel grave puede ocasionar hasta la muerte.
Nuestro sistema alimentario crea gente enferma, afirmó de Schutter en una conferencia de prensa, a la par que indicó que, para afrontar esta crisis nutricional, se necesita abordar los aspectos sistémicos que causan deficiencias en la dieta.
Controlar consumo de
comida chatarra
Para afrontar esta crisis nutricional se necesita abordar los aspectos sistémicos que causan estos problemas en la alimentación y atender cinco prioridades. Entre ellas, estimó necesario:
- Revisar los subsidios que hacen que algunos ingredientes sean más baratos que otros, especialmente al maíz y la soja en detrimento de otros vegetales;
- Impuestos a los productos no saludables;
- Regulación de la comida con altos contenidos de grasas, sal y azúcar. También consideró una prioridad:
- Tomar medidas contra la publicidad de comida chatarra; y
- Apoyar la producción local de alimentos para que los consumidores tengan acceso a productos más sanos, frescos y nutritivos”.
La Desnutrición en el Perú
Aún cuando Perú cuenta con suficientes alimentos para su población, la falta de disponibilidad y acceso a estos, así como el bajo nivel de educación, salud, agua y otros, hace que uno de cada cuatro peruanos padezca de hambre y malnutrición crónica. En el ámbito rural la cifra supera el 40% (ENDES 2000).
En el Perú, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas ha enfocado su trabajo en las áreas rurales andinas donde los índices de pobreza extrema son más elevados y pone énfasis en el papel clave que juegan las mujeres en el proceso de desarrollo.
Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación en el Perú (FAO) trabaja bajo las líneas estratégicas para reducir la inseguridad alimentaria, fomentar marcos normativos favorables para la alimentación, la agricultura, la pesca y silvicultura; conseguir aumentos en la disponibilidad de productos agrícolas, pesqueros y forestales; conservar el uso sostenible de la base de los recursos naturales y generar conocimientos sobre alimentación, agricultura y desarrollo rural.
Por otro lado, un equipo de nutrición del Banco Mundial que trabaja en los países andinos ha desarrollado una estrategia para atacar la desnutrición infantil y para crear consciencia acerca de la desnutrición crónica y cambiar las expectativas de los padres y los trabajadores de salud acerca del crecimiento de los niños.
¿Qué es el hambre oculta?
La carencia de vitaminas y minerales tales como vitamina A, yodo y hierro, es la causa más importante del “hambre oculta” y desnutrición en el mundo actual. El “hambre oculta” originada en la carencia de micronutrientes no produce las mismas sensaciones que el hambre normal. Muchas veces no se siente nada en el estómago, pero el “hambre oculta” ataca la salud y la vitalidad desde lo más profundo y sigue siendo un mal generalizado que presenta terribles amenazas para la salud, la educación, el crecimiento económico y la dignidad humana en los países en desarrollo. El hambre oculta impide que los niños y niñas alcancen un pleno desarrollo de su potencial físico, intelectual y social.
¿Qué hacer en el Perú?
Medidas eficaces para combatir la desnutrición, especialmente infantil, supone identificar todos los elementos que influyen en el hecho de la ingesta de una dieta inadecuada, mostrarlos y ver el grado de influencia de los mismos en el sistema. A partir de esta constatación es preciso armar equipos multisectoriales (del los ministerios de Salud, Educación, de la Mujer, municipios) para encontrar soluciones efectivas y oportunas. Estos equipos pueden armar programas o planes nutricionales, pero es indispensable que la población infantil y escolar, los padres de familia e incluso el magisterio se vean permanentemente involucrados en la ejecución y supervisión de estos planes.
Los clubes nutricionales
Una manera práctica y sencilla de involucrar a estos agentes y protagonistas es a través de la creación de clubes nutricionales en cada centro educativo. Estos clubes serán el espacio de supervisión de los programas, de discusión del alcance de los mismos, pero también de educación de los escolares en temas básicos de nutrición. La única manera de que los miembros de la comunidad educativa internalicen los valores de una sana nutrición es involucrándose en el conocimiento de ella.
Nunca será suficiente insistir en que el respaldo de todo esfuerzo educativo encaminado a obtener mejores rendimientos escolares, pasa por la nutrición adecuada de los alumnos. Para el Estado queda claro que hoy el país está en vías de desarrollo y que el futuro demandará una ciudadanía más preparada, con más profesionales y técnicos de mando medio y que ello será posible sobre las sólidas bases de una educación primaria y secundaria de primera. Esta es una inversión social de la mayor importancia pues se trata de nuestro principal capital humano, nuestra niñez.
Si nos miramos en el espejo de naciones hoy desarrolladas como EEUU, Japón, Francia, Inglaterra, Australia y Alemania, entre otras, constataremos la preocupación del Estado por acompañar la educación básica de una nutrición adecuada.
La filosofía de los clubes nutricionales tiene que ser esa: invertir en la educación de primera más nutrición adecuada significa apuntalar nuestro desarrollo económico, darle sostenibilidad en el tiempo.
Pero, además, no podemos perder de vista, un principio básico, y mandamiento, de nuestra Constitución: La persona es el fin supremo del Estado. Toda la prosperidad del país, sus posibilidades de crecimiento económico y social tiene que tener el correlato del crecimiento humano.
En este sentido los clubes nutricionales que SALUD VITAL plantea como espacios de participación de la comunidad educativa, y organizaciones de apoyo a políticas estatales destinadas a promover la buena nutrición, pueden ser la solución a tanto esfuerzo estéril del pasado, estéril porque fue esfuerzo dividido, disociado, porque solo se mostró la cara paternalista del Estado y no se hizo participar, como debe ser a los propios beneficiarios..


















